“El secreto no está en la salsa, sino que en saciar los pulmones con alquitrán”
Durante la filmación de El mago de Oz, sometieron a la actriz Judy Garland, entonces de 16 años, a un régimen de café negro, sopa de pollo, pastillas cada cuatro horas para saciar el apetito y 80 cigarros diarios. El objetivo era mantenerla en 45 kg. El desorden alimenticio le duró el resto de la vida.
