Dado que los adolescentes asocian la música docta con tedio y canas, ciertas instituciones lo han aprovechado a su favor, transmitiéndoles a través de la música que no se encuentran en su espacio natural. Un McDonald’s de Sídney, hastiado de oficiar de sede de club juvenil, ahuyentó a sus comensales de menor edad emitiendo ópera. En 1985, tiendas 7-Eleven en Canadá lograron reducir el crimen y el vandalismo emitiendo música docta, una artimaña que fue luego emulada por los metros de Londres y Toronto, así como en Finlandia y Nueva Zelanda. No hay contrafactual, pero la autoridad de Christchurch, Nueva Zelanda, ha documentado que desde que irradian la ciudad con Mozart a través de sus parlantes (junio de 2009) los incidentes antisociales atendidos por guardias céntricos bajaron de 77 a 2 semanales; los de drogas y alcohol de 16 a 0; y los problemas de seguridad con clientes en tiendas de 35 a 0.