Asombrosamente
Gabriel García Márquez nunca usaba el adverbio "mente" al escribir (como en "rápidamente" o "inmensamente")...Gabriel García Márquez nunca usaba el adverbio “mente” al escribir (como en “rápidamente” o “inmensamente”)
Gabriel García Márquez nunca usaba el adverbio “mente” al escribir (como en “rápidamente” o “inmensamente”)
En un punto de 1994 el escritor Michael Crichton lideró al mismo tiempo el ranking de películas con Jurassic Park, el de novelas con Disclosure y el de televisión con ER.
En 2006, Michael Crichton (Jurassic Park) tuvo un álgido encontrón con Michael Crowley, editor de The New Republic, por la manipulación de la evidencia sobre el cambio climático en su libro State of Fear. En su siguiente libro, Next, Crichton incluyó un pedófilo con pene minúsculo llamado Mick Crowley.
El Nobel de Literatura John Steinbeck se tuvo que pasar dos meses reescribiendo cerca de la mitad de su novela De ratones y hombres porque su perro Toby la transformó en confeti.
“Yo estaba bastante enojado, pero el pobrecito puede haber estado actuando críticamente”.
A J. R. R. Tolkien nunca le gustó el título Las Dos Torres y cambió de opinión varias veces sobre a qué torres se refería. Hay cinco torres relevantes en la historia.
Cuando Franz Schubert envió “Die Erlkönig”, la mandaron de vuelta a un compositor de medio pelo del mismo nombre que vivía en Dresden. El tocayo de Schubert que la recibió respondió que no solo tal pieza no era suya, sino que se sorprendía que pudiesen “incluso por un momento imaginar que él podría ser culpable de escribir tan miserable asunto”.
En 1723 J. S. Bach se instaló en Leipzig. Allí fue nombrado cantor de las principales iglesias de la ciudad (en castellano no es “cantante”, sino el responsable general de la música). El puesto había sido ya rechazado por Georg Telemann y Christoph Graupner, ante lo que un miembro del ayuntamiento de Leipzig comentó que “como el mejor hombre no pudo ser obtenido, tuvieron que ser aceptados los mediocres”.
En la música griega, los calificativos de “bajo” o “alto” era el inverso: las cuerdas más largas y graves de sus instrumentos de cuerda se posicionaban arriba, hacia Zeus, y eran los sonidos “altos”. Boecio y el resto de traductores latinos de la Edad Media no lo entendieron, y los modos griegos quedaron al revés.
Producto de esa confusión, historiadores, musicólogos y compositores, pasaron siglos achacándole propiedades griegas a los modos equivocados y componiendo música “griega” o de “inspiración griega”, con supuestas cualidades y propiedades descritas por Platón, de manera opuesta.
En una de las primeras presentaciones en vivo de Queen, en el Bedford College, hubo gran total de cero asistentes.