En agosto de 1968, un trío de jóvenes rockeros fueron contratados por $25 para tocar en un café en los subterráneos de una iglesia de Willowdale (un suburbio de Toronto).
El problema era que no tenían nombre aún. Se reunieron con apuro en el sótano de John Rutsey -el entonces baterista- para buscar un nombre. En vista de la premura con que estaban tratando de definir un nombre, Bill Rutsey, el hermano mayor de Bill, propuso “¿Y por qué no lo llaman ‘Rush’ (‘Prisa’)?”. Es el nombre que perdura hasta hoy.