“Hambre no pasaré, no se imagina lo bien apertrechado de mi refri”
En diciembre de 2019, la policía de Tooele, Utah, entró a la casa de Jeanne Mathers, fallecida por causas naturales. Una vez dentro, encontraron el cadáver de su esposo, Paul Mathers, congelado en una nevera. Paul había dejado una carta ante notario, fechada de inicios de 2009, en que declaraba que su mujer no lo había matado. Durante una década, Jeanne siguió cobrando la pensión de veterano de su marido muerto.
