Una cena navideña que las hormigas no esperaban
En la víspera de Navidad de 1969 Francisco Macías Nguema, dictador de Guinea Ecuatorial, se deshizo de 186 disidentes políticos. A 150 los fusiló o ahorcó en un estadio de fútbol mientras la canción Qué tiempo tan feliz, producida por Paul McCartney, sonaba en bucle por los parlantes. Los otros 36 se vieron forzados a cavar zanjas en las que ellos mismos fueron enterrados hasta el cuello, y devorados vivos por hormigas rojas durante los siguientes días.
