Amou Haji, de la localidad iraní de Dezh Gah decidió dejar de bañarse en torno a 1960 por temor a que el agua y el jabón pudieran causarle enfermedades. Se alimentaba de carroña que encontraba (especialmente puercoespines en descomposición), bebía agua de charcos y latas de aceite oxidadas, fumaba estiércol con pipa, usaba un casco de guerra para el frío y vivía en un hoyo que él mismo había cavado. El cabello en exceso lo quemaba. Sí se "bañaba" en humo para purificarse.
Pese a todo a esto, y a que fumaba incluso más de un cigarro a la vez, a los 94 años seguía vivo. Pero entonces sucumbió a la presión de los aldeanos y accedió a bañarse. Poco después enfermó y falleció.