Mes: Julio 2024

Barriendo el crimen con su escoba nasal

El estado indio de Uttar Pradesh paga ₹ 250 a los policías que mantengan bigotes robustos, de manera de parecer más intimidantes. En palabras del Director General Adicional, Binod Kumar Singhel, "el bigote da un impulso a la personalidad, especialmente a la de un policía. Aumenta la confianza de un policía y, por tanto, también afecta su trabajo”.

Ni se imagina la confusión de las vacas circundantes

En los inicios del hockey sobre hielo los árbitros usaban cencerros, un objeto común en la Canadá rural, para detener el juego. El problema es que los fanáticos comenzaron a traer sus propios cencerros y los hacían sonar para distraer al rival. Frederick Charles Albert Waghorne (1865 - 1956) fue quien introdujo los silbatos.

Ni hizo falta que Hitler desembarcara

El 13 de abril de 1942, en plena segunda guerra, la RAF preparaba una visita de Churchill al campo de entrenamiento de Imber. Los pilotos acribillaron a una multitud pensando que eran maniquíes. 25 murieron y otras 71 resultaron heridas.

“Caballero ¿me da permiso para pasársela?”

España clasificó a la final de la Euro 2024 con gol de Lamine Yamal, delantero derecho de 16 años.

Su compañero defensivo en el costado derecho fue Jesús Navas, de 38, 6 años mayor que su papá, Mounir Nasraoui (a la izquierda, junto a él).

¡Y vienen liberadas de patentes desde el día 1!

En los siglos XVI a XVIII era habitual utilizar trozos de cadáveres humanos como medicina. Grasa frotada se usaba para aplacar el dolor. El cráneo en polvo se utilizaba para curar dolor de cabeza. Para la apoplejía o hemorragia el médico Thomas Willis preparaba una bebida de cráneo en polvo y chocolate. Carlos II de Inglaterra bebió cráneo humano en alcohol cuando agonizaba. El musgo que crecía sobre los cráneos enterrados, llamado usnea, era un preciado aditivo preciado: se creía que su polvo curaba las hemorragias nasales y posiblemente la epilepsia.

A la sangre se le adjudicaban muchos usos. Quienes no podían pagarla en boticas podían obtenerla a menor precio en ejecuciones. Para quienes preferían la sangre cocida, una receta de 1679 de un boticario franciscano describe cómo convertirla en mermelada.

Las felicitaciones hicieron nata

La Spine Race es una durísima ultramaratón de 431 km a lo largo de las colinas de Gran Bretaña. Los participantes cuentan con un límite siete días para completar el curso. La carrera principal se corre en invierno, con bajísimas temperaturas y pocas horas de luz.

En 2019 el récord absoluto fue pulverizado por Jasmin Paris: 83 horas 12 minutos 23 segundos, doce horas menos que el anterior. Jasmin no solo es mujer: corrió durante su periodo de amamantamiento y durante las paradas bombeaba leche para su bebé.

Maratónica la lucha conta el machismo

El atletismo femenino se introdujo recién en los novenos Juegos Olímpicos en 1928. No hubo competencias de fondo, que se juzgaban inadecuadas para mujeres, y solo una de medio fondo: los 800 metros. Medios de prensa  cinco publicaron que cinco corredoras abandonaron antes de la meta, cinco más se desplomaron en la cinta de llegada y otra se desmayó en el vestuario. Los periodistas retrataban un espectáculo siniestro de atletas que caían de cabeza al suelo, de las formas postradas y angustiadas. The New York Times argumentó que la pobre forma física era razón suficiente para prohibir la participación femenina.

Chicago Tribune, 3 de agosto de 1928.

Lo cierto es que hubo nueve participantes, las nueve llegaron a la meta y varias batieron el récord mundial. Ninguna se desplomó sin control

Aun así, el sensacionalismo fabricado por la prensa llevó a  a la IAAF a retirar esta carrera de la parrilla femenina. Recién volvió en 1960. Los 1500 metros femeninos tuvieron que esperar a 1972 y la maratón a 1984, todas pruebas que los varones corrían desde los primeros juegos olímpicos en 1896.

“¿Que cuándo llega su pedido? Le he dicho ya que debe armarse de paciencia”

Consecuencia de la guerra con Israel, Egipto cerró el Canal de Suez en 1967. Quince barcos y sus tripulaciones quedaron atrapados. Durante los siguientes ocho años los tripulantes organizaron eventos sociales, fundaron un club de yates y celebraron los "Juegos Olímpicos del Lago Amargo", con carreras de botes salvavidas y partidos de fútbol sobre la cubierta del MS Port Invercargill. En un barco alemán se oficiaban servicios religiosos, en un carguero búlgaro proyectaban películas y en uno sueco disfrutaban de piscina. Se la apodó Flota Amarilla por la arena del Sahara que los cubría.

Cuando el canal por fin se reabrió en 1975 solo dos de los quince barcos podían moverse por sus propios medios.

 

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