Nicolas Cage conoció a Patricia Arquette en un restaurante en 1987. Cage le propuso matrimonio en el acto. Arquette inventó a modo de broma que para ello tendría que llevarle una serie de objetos:
Escribí todas estas cosas que pensé que eran imposibles: conseguir el autógrafo de J.D. Salinger, un traje de boda de la tribu Hill, robar una estatua de Bob's Big Boy, todas esas cosas. Una orquídea negra, todas esas cosas.
Arquette no esperaba que Cage se lo tomara en serio, pero una a una comenzaron a llegar, hasta que la completó. Salieron, luego cortaron relaciones, y en 1995 ella lo llamó para decirle: "Estoy lista para casarme". Se casaron ese mismo abril.