10 dólares y una vocación por el mismo precio
Lee Smith, lanzador del Salón de la Fama, no jugó béisbol hasta tercer año de secundaria. Empezó a jugar sólo porque su hermano le apostó US$ 10 a que no podía ocupar la posición de lanzador. Su entrenador de secundaria dijo una vez: “Nada del béisbol lo entusiasmaba”. Luego, el lanzador estrella de su escuela de Castor High School murió por disparos en un accidente de caza, le pidieron ocupar el puesto y de ahí no salió más.
