Más vale telégrafo en mano que mil cañones volando
El 8 de enero de 1815, el General Andrew Jackson lideró a las tropas estadounidenses en la derrota a los británicos en la Batalla de Nueva Orleans, en el marco de la llamada Guerra Anglo-Estadounidense de 1812.
En realidad, la guerra había terminado formalmente dos semanas antes, con la firma del Tratado de Ghent. Las noticias viajaban tan lento por aquellos años, que más de dos mil hombres murieron luchando por un conflicto cuyo término ignoraban.
