Mes: Octubre 2014

“¿Acaso me tomas por un antílope?”

Los vikingos no usaban cuernos en sus cascos. Esta errada noción se origina en el vestuario diseñado por Carl Emil Doepler para una ópera de Wagner presentada en 1876.

Lo que la gente en verdad quiere es canto gregoriano

"Aunque teórica y técnicamente la televisión puede ser factible, comercial y financieramente, la considero una imposibilidad; un desarrollo en el cual no necesitamos gastar ni un momento en soñar"

Lee de Forest, uno de los padres de la electrónica, 1926

El plan era esclavizar a Obama

El Estado de Mississippi culminó su proceso constitucional formal para abolir la esclavitud en 2013, y solo porque Ranjan Batra, un inmigrante indio, vio Lincoln, la película de Spielberg, y notó una pregunta abierta sobre cómo se desarrolló el proceso de ratificación.

“¡Y los gringos que se devuelvan a Granada!”

En 1967 Polonia, el gobierno comunista optó por utilizar a los judíos sobrevivientes como chivo expiatorio para los problemas políticos. Recurrieron a milicias de trabajadores leales, que cargaban carteles con la inscripción “Syjoninci do Syjamu”.

No repararon, sin embargo, que el mensaje en realidad leía “Sionistas de vuelta a Siam” (Tailandia)

“Yo ya estaba suficientemente caliente allá”

Al momento de elegir en qué ciudades de Japón arrojar las bombas atómicas, cuatro urbes estaban en la lista final: Hiroshima, Kokura, Kioto, y Nigata.

El Secretario de Guerra estadounidense, Henry L. Stimson, persuadió a los encargados de reemplazar Kioto por Nagasaki: en gran medida, porque no podía soportar la idea de devastar la ciudad donde había pasado su luna de miel.

“¿Y el rabo?” preguntó Rachel

En 1888, Vincent Van Gogh se cortó el lóbulo inferior oreja izquierda, la envolvió en papel de periódico y se la envió a una prostituta llamada Rachel del prostíbulo de Arles que frecuentaba, pidiéndole que "conservara este objeto, cuidadosamente".

Paul Gauguin, quien estaba con él por esos días, huyó horrorizado.

“Y nosotros que creíamos que los Gulags eran monasterios para la autoayuda”

En 1956, el mandatario soviético Nikita Jrushchov denunció las brutalidades de su antecesor, Stalin, en un discurso en teoría secreto, pero que no se mantuvo secreto por mucho.

El shock de los delegados presentes ante tal traición ideológica trajo varios ataques al corazón in situ, y otros varios suicidios poco después.

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