Un pelotón que no requería mayor puntería
El 16 de enero de 1918, los bolcheviques liderados por Anatoli Lunacharski juzgaron públicamente a Dios. Tras un proceso de cinco horas lo condenaron a muerte por genocidio y crímenes contra la Humanidad. Al día siguiente, la pena fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento que disparó ráfagas al cielo de Moscú.
