El minino Terminator
Entre 1995 y 1998, un solo gato extinguió a una subespecie del ratón ciervo de Ángel de la Guarda (Peromyscus guardia), la que se localizaba solo en Estanque Island, en el Golfo de California.
Entre 1995 y 1998, un solo gato extinguió a una subespecie del ratón ciervo de Ángel de la Guarda (Peromyscus guardia), la que se localizaba solo en Estanque Island, en el Golfo de California.
A principios de 1999, Larry Page y Sergey Brin consideraron que Google les estaba tomando mucho tiempo que podría ser utilizado para estudiar, y trataron de venderlo a Excite.com por US$ 1 millón. Vinod Khosla, un gestor de capital de riesgo, negoció el precio en US$ 750.000, pero George Bell, CEO de Excite, declinó incluso esa oferta.
En 2016, Google valía 710 mil veces esa cantidad.
Para evitar que su sangre faraónica se mezclara con la de sus súbditas, Tutankamón utilizaba un condón de género, que se amarraba a la cintura con una cinta.
En Norteamérica, hasta mediados del siglo XIX, las langostas eran consideradas un signo de pobreza y comida para la servidumbre. Los contratos con los sirvientes solían especificar que éstos no comerían langosta "más de dos veces a la semana", y eran utilizadas como fertilizante y como carnada para otras especies más valiosas.
La cadena de restaurantes Juan y Medio recibe tal nombre porque su fundadora, Ana Miranda Carreño, utilizó el apodo de su esposo, Juan Barrera Macías, así llamado por sus 1,94m y 135 kilos, y a quien ella preparaba abundantes platos, los mismos que distinguen al restaurante hasta hoy.
El mote estaba quizás inspirado en el político español Juan Álvarez Mendizábal, apodado Juan y Medio por su estatura.
Sólo las mujeres humanas y las ballenas piloto (género Globicephala) sufren menopausia, o la pérdida de fertilidad, significativamente antes de la muerte.
El óvulo de la hembra del kiwi es algo así como un millón de billones de veces más grande que el espermatozoide del macho.
Científicos de la Universidad de Keele, en UK comprobaron a través de un experimento controlado que decir palabrotas ayuda a disminuir el dolor.
Tal era la disciplina de Imanuel Kant, según narra Heinrich Heine, que los vecinos aprovechaban la puntualidad infalible de sus paseos diarios para ajustar sus relojes.