“Ni hablar de Fidelio, el homenaje de Mozart a Castro”
Tras el golpe del 11 de septiembre de 1973, varios de los principales dirigentes de la UP fueron enviados a Isla Dawson, aledaña a Punta Arenas, a un campo de concentración. Las comunicaciones eran escasas y censuradas y las lecturas —forraje mental apetecido por tan cabezones reclusos— eran pasadas por cedazo carcelero. A duras penas convencieron a los militares de que Bertrand Russell era un matemático y filósofo de modo de admitir sus Obras completas. En adelante llegaron otras obras completas en similar formato de autores como Shakespeare y Oscar Wilde, que fueron retenidas solo por nombre y apariencia. A causa de sus títulos requisaron Revolución en la física y Cubismo, este último porque nada edificante provendría de un libro sobre Cuba.
