“De hecho, debiese venderse en farmacias”
La aspiradora doméstica fue inventada por James M. Spangler en su búsqueda por una solución......La aspiradora doméstica fue inventada por James M. Spangler en su búsqueda por una solución a su asma crónica
La aspiradora doméstica fue inventada por James M. Spangler en su búsqueda por una solución a su asma crónica
“¿Haría que un barco navegara contra el viento y las corrientes encendiendo una fogata debajo de su cubierta? Le ruego que me excuse, no tengo tiempo para escuchar tales disparates”.
Napoleón al inventor estadounidense Robert Fulton, sobre el barco a vapor.
Ante la escasez de metales durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Británico desarrolló un plan para construir un portaviones construido en un 86% de hielo y un 14% de pulpa de madera. Se llamó Proyecto Habakkuk (o Habbakuk).
De entre las cientos de millones de personas nacidas en el siglo XVIII, podemos escuchar la voz de solo una: Helmuth von Moltke, Mariscal de campo prusiano, uno de los líderes en el proceso de unificación de Alemania. Paradojalmente, era conocido como der große Schweiger, “el Gran Silencioso”, por su parquedad.
Su voz fue grabada el 7 de octubre de 1889 por Theo Wangemann, quien recorría Europa exhibiendo la tecnología de fonógrafos de Edison.
La pólvora, una de las invenciones humanas que más vidas ha tomado, fue inventada en China en torno al año 850 por alquimistas que buscaban el elixir de la eterna juventud.
En 1795, el gobierno francés ofreció un premio de doce mil francos a quien diseñara un método para preservar la comida. Napoleón coincidía en la importancia del factor mastique en el campo de batalla. “Un ejército marcha en sus estómagos”, se supone que sentenciaba, aunque no hay registros de dónde o cuándo. Él mismo cultivaba un apetito veleidoso, que no respetaba horarios y que forzaba a los cocineros de palacio a mantener pollos rostizándose a toda hora para satisfacer sus erráticos raptos de hambre. Tras años de tratativas, el ganador del concurso fue un tal Nicolas Appert, quien dio así origen a la comida en conserva.
Appert, eso sí, tardó 14 años, y a esas alturas Napoleón ya estaba derrotado.
Joseph-Ignace Guillotin ha pasado a la historia la invención de la guillotina, pero lo cierto es que el hombre que hoy se asocia por excelencia con la pena capital era detractor de ella. Pensaba que su dispositivo ayudaría a aumentar la oposición a toda forma de sentencia de muerte. Para él constituía una medida humanitaria, pues resultaba mucho más certero que los falibles métodos previos. Y democratizadora, pues no se aplicarían métodos más o menos horrendos en función del estatus social del condenado.
La primera televisión de la historia fue creada por el escocés John Logie Baird utilizando, además de otros componentes electrónicos, una vieja caja de sombrero, un par de tijeras, agujas, faroles de bicicletas, un cofre de té usado, cera selladora y pegamento.
La tecnología de las cintas magnéticas, el medio de grabación que utilizan los casetes, fue financiado en sus inicios por Bing Crosby, músico y locutor radial. Entusiasmado con la posibilidad de grabar programas en lugar de continuar sometido a los esclavizantes horarios de las emisiones en vivo, en 1947 propuso a los ejecutivos de ABC darle una oportunidad al sistema. El hombre detrás de la invención era un ruso llamado Alexander Poniatoff, que tres años antes había establecido una compañía llamada Ampex. Visitaron la “fábrica”, pero solo hallaron ruinas y piezas dispersas. Sin embargo, para Crosby, había demasiado en juego: grabar los programas le permitiría jugar golf en paz. Como los ejecutivos de ABC no estuvieron dispuestos, el locutor extendió un cheque personal para garantizar la confección de las máquinas.