BELICOS

Un mero zoológico sexual

En la batalla de Cajamarca de 1532, Francisco Pizarro enfrentaba a unos 7.000 incas con 106 soldados, 62 jinetes, cuatro cañones y doce arcabuces. Y solo tres eran soldados de profesión. El mensajero inca había informado que el contingente era pequeño, desorganizado, y que montaban unas llamas de lo más curiosas. Planeaba matar a la mayoría y castrar unos pocos de esos curiosos barbudos blancos para conservarlos como una rareza para cuidar su harem.

El último apaga la luz

En 1453 las huestes de Mehmed II, un mocoso de 21 años, se lanzaron a la conquista de Constantinopla. Las murallas eran formidables, verdadero modelo de protección seguido a lo largo de Europa y del Mediterráneo. Tras 53 días de sitio, la ciudad por fin cayó: alguien olvidó (o decidió olvidar) echar cerrojo a una pequeña puerta trasera, la kerkoporta.

Guerreando contra nazis, japos y brujas

Tras el hundimiento del navío británico HMS Barham en 1941, la Armada resolvió revelar las malas noticias solo a los familiares de los caídos. Una médium escocesa bien enterada reveló el drama en una sesión de espiritismo y fue condenada a nueve meses de prisión en virtud de la ley de brujería de 1735.

“¿Y si reemplazamos la guerra por tandas de lucha en barro?”

En el siglo XIV hubo una disminución gradual de la temperatura, antesala a lo que se iba a conocer como la Pequeña Edad del Hielo, y temporadas demasiado lluviosas. Cuando Luis X de Francia comandó la conquista de Flandes, el océano de barro en que se había convertido el terreno sumergió a los caballos hasta las cinchas. El rey abortó la misión antes de disparar una sola flecha. ¡Y eso que Luis era conocido como “El Obstinado”!

Euroalpedos

A consecuencia de los ruinosos efectos que produjo en la economía la invasión de Alarico a Roma en 410, muchos dejaron la ciudad. El Mediterráneo presenciaba la curiosa escena de una masa de europeos buscando refugio en África.

El fin de la guerra… y de la decencia

La famosa foto V-J Day in Times Square de Alfred Eisenstaedt, que celebra el fin de la Segunda Guerra Mundial, es más perturbador que el idilio romántico que evoca: la mujer detrás del hombro derecho del marinero George Mendonsa es Rita Petry, su novia de entonces y su futura esposa.

“Además sirve de quitasol. Ya sabe usted como la guerra daña el cutis”

En la batalla de Arnhem (Países Bajos), el británico Digby Tatham-Warter peleó con un sombrero bombín (como el de Chaplin), una pistola en una mano y un paraguas en otra. Cuando el teniente Patrick Barnett le dijo que el paraguas no le serviría de nada contra la artillería alemana Tatham-Warter respondió:

Oh my goodness, but what if it rains?

Tatham-Warter inhabilitó un vehículo alemán metiéndole el paraguas en el ojo al conductor.

Quien ríe último, ríe con más pólvora

A fines de la década de 1930, Kozo Nishino, capitán de un buque petrolero, desembarcó en la refinería de Ellwood, en California. Durante la ceremonia de recepción, Nishino tropezó y cayó sobre un cactus, provocando carcajadas entre los trabajadores de la refinería.

El 23 de febrero de 1942, Nishino era comandante de un submarino de guerra, y de entre todos los blancos posibles escogió la refinería de Ellwood para asestar el primer bombardeo que recibiera Estados Unidos continental desde la Primera Guerra Mundial.

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