Mes: Marzo 2019

Gran aporte a las industrias musical y electrónica

Keith Moon, baterista de The Who, acostumbraba arrojar por la ventana los televisores de los hoteles. En una ocasión, viajando a un aeropuerto, pidió volver al hotel. “¡Olvidé algo!”, exclamó. La limosina se estacionó de vuelta, Moon corrió a su habitación, tomó el aparato aún enchufado a la pared y lo arrojó desde la ventana a la piscina. Saltó de vuelta al coche y dijo “¡Casi lo olvidé!” .

“Ya habrá otra ocasión para… ¡Oh, wait!”

El último concierto de los Beatles fue el 29 de agosto de 1966, en San Francisco. Por esas cosas de la vida, solo se vendieron 25.000 de los 42.500 tickets disponibles. De hecho, el último recital de la banda de rock más grande de todos los tiempos hizo perder dinero a la productora a cargo.

“Además, el rock no tiene futuro”

Elvis Presley escribió una vez sobre “el único asunto en el que alguna vez fracasé”. Se refería a una asignatura de la escuela: música. En octavo grado obtuvo una mediocre “C” y su profesora comentó que “no tenía aptitudes para el canto”.

¿Qué tal un salón con baterías sonando en la sala de espera?

Chuck Berry estudió para peluquero y cosmetólogo. La primera encarnación del ideal de bestia varonil rocanrolera estuvo a punto de pasar el resto de sus días aplicándoles maquillaje a las señoras.

Por mera coincidencia, la canción Maybellene es una referencia a la empresa de cosméticos. Berry planeaba llamarla Ida May, pero al productor Leonard Chess le pareció demasiado cursi. Chess notó un frasco de rímel en el suelo en la esquina del estudio, y dijo “bueno, demonios, nombremos al maldito asunto Maybellene”, cambiando la ortografía para evitar apuros legales con Maybelline LLC.

Tengo una corazonada respecto a su paradero (de hecho, unas 50 por minuto)

El asesino en serie Marcel Petiot se dejó crecer la barba y se enroló en el cuerpo de policía, con el nombre de Henri Valeri. Una vez dentro, le fue asignado dar con el paradero de Marcel Petiot.

Petiot fue reconocido meses más tarde, condenado a muerte y guillotinado.

“Le apuesto que me atrevo a apostarlo”

El actor Walter Slezak llegó a Hollywood a trabajar para Edington & Vincent. Su contrato, sin embargo, fue traspasado a Swinburn Agency luego de que su representante lo apostara en un partido de golf. “Me perdió en el pat del séptimo green”, comentó Slezak.

La justicia será ciega, pero el sentido del gusto no lo ha perdido

Mathias Blau, de Chicago, persuadió a su esposa de extraer todos sus dientes. Luego se rehusó a comprarle dentaduras postizas argumentando que era más barato alimentarse de sopas que de comida sólida. En 1928 un juez lo sentenció a pagarle dos juegos de dentaduras postiza y al menos un bistec a la semana.

“Añádale el 10% de propina por favor”

Eric James Torpy fue sentenciado a 30 años de prisión por robo y homicidio frustrado. Pidió que la sentencia le fuera aumentada a 33 años para calzarla con el número de la camiseta del basquetbolista Larry Bird. El deseo le fue concedido.

“Las cerámicas deben quedar en armonía”

Tan tarde como mayo de 2005 Jamie Cook, guitarrista de Arctic Monkeys, seguía trabajando como ceramista de baños. Después de una exitosa gira con conciertos de entradas agotadas volvió a casa a terminar un trabajo pendiente en un baño.

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