LITERATOS

“Los cerebros reventando me ayudan muchísimo a concentrarme”

Ludwig Wittgenstein concibió su Tractatuts Logico-Philosophicus mientras luchaba en las trincheras de la I Guerra Mundial. Llevaba el manuscrito original en la mochila mientras peleaba.

En el prólogo escribe:

"Opino que en este libro al fin he resuelto esencialmente todos los problemas de la filosofía" y termina diciendo "Sobre lo que no se puede hablar, se debe callar".

Siendo consecuente, se dedicó a jardinero y profesor de escuela rural. Recién en los años 40, comenzó a publicar sus pensamientos en los que se desdecía básicamente de todo lo que planteó en el Tractatus.

Mi musa es la misantropía

Cuando iba a almorzar al restaurante Englischer Hof, Arthur Schopenhauer solía pedir dos cenas para asegurarse que nadie se sentara a su lado

Un ministro intachable

En 1923, el francés André Malraux fue arrestado en Phnom Penh, Camboya, por intentar robar varias de las estatuas más importantes del templo Khmer de Banteay Srei, en Angkor. Las había arrancado de cuajo de los muros de templo y fue sorprendido cuando las transportaba en una carreta tirada por bueyes.

En 1959, Charles de Gaulle lo nombró ministro de cultura de Francia.

“Zola ¿por qué no sirve hamburguesas en el McDonald’s?”

Émile François Zola, uno de los más grandes escritores franceses del siglo XIX, reprobó dos veces su examen de Bachillerato, requisito para seguir a estudios superiores. En 1862 fue contratado como dependiente en la editorial Hachette, puesto que le facilitó publicar artículos en periódicos y comenzar una carrera en las letras.

Elemental, mi querido Koch

Robert Koch, el padre de la bacteriología, descubrió que la tuberculosis era causada por una bacteria. Años después ofreció al mundo un tratamiento: linfa extraída de pacientes.

El mundo estaba maravillado de que una eminencia como Koch ofreciera una esperanza para la enfermedad más letal del mundo, que por aquel entonces daba cuenta de un tercio de todas las muertes. En 1890, sin embargo, un médico británico cuya esposa había muerto de tuberculosis publicó un artículo en que el demostraba que la “linfa de Koch” no servía como tratamiento. Podía eliminar restos del tejido enfermo, pero dejaba gérmenes mortales “en lo profundo del país invadido”.

¿El nombre del tipo que refutó a Koch? Arthur Conan Doyle.

Solo alguien con esos cojones podría mentirle así a una monja

Anne Rice, la autora de Entrevista con el vampiro, nació como Howard Allen, un nombre masculino, heredado de su papá. En su primer día de colegio una monja le preguntó cómo se llamaba. Le respondió "Anne" porque le gustaba. Su madre, que estaba con ella, lo dejó pasar porque sabía la carga de llevar un nombre masculino. Así la llamaron en adelante y cambió su nombre legal a los seis años.

Elemental, mis queridos George y Oscar

Además de crear el más famoso detective de ficción, Arthur Conan Doyle ofició de detective en la vida real. Investigó personalmente dos casos ya cerrados en los que advirtió inconsistencias, un trabajo que permitió que los dos acusados, George Edalji y Oscar Slater, fueran exonerados de delitos de los que se les condenó injustamente.

 

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