La boca, ese mono porfiado
Con la intención de suicidarse, el poeta griego Kostas Karyotakis intentó ahogarse en el mar. No lo logró, se dio por vencido y decidió pegarse un tiro.
Encontraron una nota en su bolsillo que remata con una postada cómica:
P.D. Y, para cambiar de tono: aconsejo a quienes saben nadar que nunca intenten suicidarse en el mar. Toda la noche y durante diez horas fui azotado por las olas. Tragué mucha agua pero, de vez en cuando y sin saber cómo, mi boca salía a la superficie. Tal vez algún día, si tengo oportunidad, escriba las impresiones de un hombre que se está ahogando.
