Ojos bien obsesionados
En Ojos bien cerrados Nicole Kidman y Tom Cruise, por entonces marido y mujer en la vida real, son matrimonio también en la trama. El director Stanley Kubrick procuró antagonizarlos a lo largo del rodaje para generar genuina tensión en las interpretaciones. Los dirigía por separado y les impedía compartir notas. Para apenas un minuto de una fantasía sexual con un militar, la actriz filmó 50 posiciones a lo largo de seis días, le prohibió a Cruise entrar al plató y a Kidman revelar lo que pasó allá adentro.
