República de Países Irónicos
El país cuya población es la más alta del mundo es... Países Bajos...El país cuya población es la más alta del mundo es… Países Bajos
El país cuya población es la más alta del mundo es… Países Bajos
A través de selección artificial y cruzas con variedades afganas, los neerlandeses produjeron la zanahoria naranja que hoy todos conocemos, el color de su casa real. La variedad salvaje era de color púrpura.
En el punto más álgido de la tulipomanía, una burbuja especulativa de los precios de los bulbos de tulipanes en los Países Bajos en 1636-7, un bulbo de la especie “Virrey” se vendía en 3000 a 4200 florines. El mínimo, en dinero de la época, es equivale a alguno (uno solo) de los siguientes:
– 120 veces el sueldo mensual de 25 florines de un artesano experimentado de la época.
– 100 “cerdos gordos”
– 25 bueyes
– 31 toneladas de mantequilla
La burbuja reventó el 3 de febrero de 1637, en un bar de Haarlem. Ese día, una libra de la variedad switzer fue ofrecida en 1.250 florines y nadie la compró. El martillero bajó el precio, sin resultados. Lo bajó más, y aún más. El pánico estalló, y en tres meses los famosos tulipanes valían un centésimo de su valor. Cientos de miles de personas perdieron sus ahorros.
En esos cuatro años de desmesura, el valor nominal transado de tulipanes fue cerca de diez veces el valor de la mayor empresa del mundo de la época, la todopoderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.
Muchos de los tulipanes más valiosos habían adquirido su valor por sus especiales coloraciones. Se les daban nombres rimbombantes como “El Virrey” o “Admirael van der Eijck”. En realidad, eran especímenes enfermos, afectados por una peste que causaba tan particulares patrones en los pétalos. Uno de los más espectaculares fenómenos de la historia de las finanzas cimentaba su frenesí en un virus.
Durante el gobierno español de mano dura en los Países Bajos, Dirk Willems fue aprisionado por su fe anabaptista. Logró escapar usando una cuerda hecha con trapos, y corrió por el río congelado. Un guardia lo detectó, y corrió a capturarlo. Pero el guardia no había perdido todo el peso que Willems había perdido en prisión, y rompió la capa de hielo. El fugitivo se devolvió para rescatar al guardia, quien una vez a salvo, lo arrestó. Willems fue puesto en una celda de mayor seguridad y quemado en la hoguera poco después, el 16 de mayo de 1569.
Durante la ocupación nazi de Países Bajos, el neerlandés Willem Kolff inventó la máquina de diálisis. Debido a la escasez de insumos, improvisó con tripas para envolver salchichas, latas de jugo de naranja y partes de una lavadora.
En 1672, una horda enardecida de neerlandeses asesinó a su Primer Ministro Johan de Witt y a su hermano Cornelis. Colgaron los cuerpos de una horca, los desmembraron, los asaron, y los devoraron parcialmente.
Esta salvajada ocurrió en la era dorada de Países Bajos, cuando su flota naval era la más poderosa. Johan de Witt era además un hábil matemático, que investigó en el campo del álgebra lineal.
En la película “Goldfinger”, James Bond bucea hasta una playa, se saca el traje de agua y emerge en un impecable esmoquin, sin humedad ni arrugas. En Mythbusters demostraron la factibilidad de la hazaña, pero no tenían para qué molestarse: en noviembre de 1941 un espía de la resistencia neerlandesa hizo exactamente eso para ingresar al hotel donde los nazis fiesteaban cada viernes por la noche.
En los “coffe shops” de los Países Bajos, donde fumar marihuana es abiertamente tolerado, es ilegal (y se controla) fumar tabaco y beber alcohol.
En 1860, el neerlandés Eduard Douwes Dekker escribió un libro denunciando los abusos cometidos por el colonialismo en las Indias Orientales Neerlandesas (hoy Indonesia).
Para publicar su libro utilizó el pseudónimo Multatuli, que en latín significa “el que ha sufrido mucho”, aludiendo a los nativos de la colonia.
El libro resultó ser un éxito, fue leído en toda Europa, y cumplió con su cometido. Tanto así, que hoy hay una estatua en el canal Siegel, en Amsterdam que recuerda a Multatuli.
Algo en lo que nunca pensó Dekker fue en el uso que daban coloquialmente los finlandeses a la palabra “multa tuli”: “ya eyaculé”.