Chicago

Lástima que Nobel a la abnegación no hay

En la década de 1940, Subrahmanyan Chandrasekhar viajaba cada semana 320 kilómetros de ida y vuelta desde el Observatorio Yerkes hasta la Universidad de Chicago para impartir una clase sobre atmósferas estelares. Un día insistió en conducir pese a que una fuerte tormenta de nieve hacía peligroso el viaje y a que era probable que los alumnos no se presentaran. Solo dos lo hicieron: Tsung Dao Lee y Chen Ning Yang.

Ambos ganaron el Nobel de Física.

“Era un programa de explorador, no de explotador”

En 2009, Vincent Richardson, de 14 años, se presentó en una estación de policía de Chicago en uniforme. Recibió una radio, viajó con un oficial durante más de cinco horas, condujo el vehículo y participó de un arresto antes de que se descubriera su identidad. Conocía el procedimiento debido a un programa de "explorador policial" al que había asistido.

Ya de mayor, repitió varias veces la suplantación.

Armonizando olores

En 2004, un autobús que transportaba a Dave Matthews Band a través de Chicago arrojó unos 350 kg de desechos humanos al río al pasar sobre un puente. La avalancha de caca y orina cayó sobre un grupo de cerca de 80 turistas que paseaba en un crucero de arquitectura, incluyendo infantes, ancianos y discapacitados.

Paisajismo antropológico

A partir de 1867, a dos años de la guerra civil que dejó decenas de miles de sobrevivientes mutilados, varias alcaldías de Estados Unidos emitieron las apodadas “leyes de feos”, que limitaban la circulación de estas personas. San Francisco, por ejemplo, mandató que no se expondría a la vista del público:

Cualquier persona que esté enferma, amputada, mutilada o de cualquier manera deformada de modo que sea un objeto desagradable a la vista o asqueroso.

Lo mismo ocurrió en Nueva Orleans, Portland, Chicago, etcétera.

“Whatever the weather”

Durante la Segunda Guerra Mundial los informes meteorológicos eran censurados para evitar que los submarinos enemigos se enteraran de las condiciones en territorio propio. En un partido de fútbol americano en Chicago en 1942 el relator radial no podía ver el campo de juego de tan densa que era la neblina. Aun así, el Weather Bureau le agradeció después por no haber usado ni una sola vez la palabra "neblina", ni haber hablado de las condiciones meteorológicas.

La justicia será ciega, pero el sentido del gusto no lo ha perdido

Mathias Blau, de Chicago, persuadió a su esposa de extraer todos sus dientes. Luego se rehusó a comprarle dentaduras postizas argumentando que era más barato alimentarse de sopas que de comida sólida. En 1928 un juez lo sentenció a pagarle dos juegos de dentaduras postiza y al menos un bistec a la semana.

“Protegerse de la radiación es para niñitas”

El primer reactor nuclear de la historia, el Chicago Pile-1, fue descrito por el jefe del proyecto, Enrico Fermi, como "una cruda pila de ladrillos negros y unas tablas de madera". No tenía protección contra la radiación ni sistema de refrigeración, y se ubicaba debajo de las graderías del estadio de fútbol de la Universidad de Chicago, el Stagg Field.

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