Relata Eduardo Galeano respecto al tricampeonato del Flamengo de los ’50:
El padre Góes garantizó la victoria a cambio de que los jugadores asistieran a su misa, antes de cada partido, y rezaran el rosario de rodillas ante el altar.
Así, Flamengo conquistó la copa tres años seguidos [1953, 1954, 1955]. Los clubes rivales protestaron ante el cardenal Jaime Cámara: el Flamengo estaba usando armas prohibidas. El padre Góes se defendió alegando que él no hacía más que alumbrar el camino del Señor, y continuó rezando a los jugadores su rosario de cuentas rojas y negras, que son los colores de Flamengo y de una divinidad africana que al mismo tiempo encarna a Jesús y a Satanás. Pero al cuarto año, el Flamengo perdió el campeonato. Los jugadores dejaron de ir a misa y nunca más rezaron el rosario. El padre Góes pidió ayuda al papa de Roma, que no le contestó.