En 1934, Adolf Hitler encargó un ‘”auto para la gente común”. El encargo fue llevado a cabo por, entre otros, Ferdinand Porsche, fundador de Porsche. El resultado fue el Volkswagen Beetle.
Pero la idea original no fue de Porsche. El ingeniero Josef Ganz llevaba ya un tiempo defendiendo la idea de un auto pequeño y accesible para el trabajador alemán, y era el único en su época que defendía la combinación de chasis tubular, motor trasero, diseño aerodinámico y suspensión independiente.
El problema con Ganz es que era judío. En 1934 fue capturado por la Gestapo, fue marginado del resto del proceso, y murió olvidado, en 1967.