Uno siempre se pierde el atardecer
El día en la estrella PSR B1937+21, también conocida como 4C21.53 (es decir, lo que tarda en girar en torno a su eje) dura 0,00156 segundos.
El día en la estrella PSR B1937+21, también conocida como 4C21.53 (es decir, lo que tarda en girar en torno a su eje) dura 0,00156 segundos.
Debido a la interferencia del polvo estelar, solo del orden de un fotón de cada trillón emitido por el centro de nuestra galaxia llega a la Tierra.
La inmensa mayoría de los elementos más pesados que el oxígeno que se encuentran en el Tierra, como el oro la plata, fueron creados en explosiones de supernovas.
Toda la humanidad (sí, TODA) desciende de una única mujer que se estima vivió en África Oriental hace unos 200.000 años. Esta mujer se conoce en la ciencia como "Eva Mitocondrial".
En la década de 1930 se vendían en Reino Unido gusanos sanitizados en lata, para adelgazar.
En diciembre de 1977, Jean-Bédel Bokassa se autoproclamó "Emperador de África Central" (actual República Centroafricana). La ceremonia, originada en la admiración de Bokassa por Napoleón y que incluía una capa de terciopelo rojo de 12 metros, costó el equivalente a todo el presupuesto público del país ese año (cerca de US$ 20 millones).
En 1978, Melbourne A. McBroom piloteaba hacia Portland, Oregon. Al llegar a destino notó un problema con el tren de aterrizaje, por lo que decidió sobrevolar el aeropuerto mientras buscaba una solución. McBroom, conocido por su mal carácter, era temido por su tripulación. Tanto, que los copilotos no se atrevieron a decirle que se acaba el combustible al verlo tan ensimismado solucionando el problema con el tren de aterrizaje. La gasolina se acabó, el avión se estrelló y diez personas murieron.
Cuando Laurent Kabila asumió como presidente de Zaire:
- Renombró el país como "República Democrática del Congo"
Y acto seguido:
- Declaró ilegal la oposición democrática
- Redactó una Constitución que le dio completo control del gobierno
El pájaro secretario (Sagittarius serpentarius) fue llamado así porque las plumas detrás de su cabeza recordaban las lapiceras que los escribas del siglo XVIII solían mantener insertadas en sus pelucas, listas para usarse.