Ataja todo menos la diabetes
En 1905, el Chelsea compró el pase del arquero William Foulke por £50, un hombre a quien no por nada apodaban “Fatty”. Con 1,93 m y quizás 150 kilos, pesaba solo medio kilo menos que sus dos defensas centrales juntos. Al parecer, el tradicional cántico de las gradas británicas Who ate all the pies?, dedicado a los jugadores con sobrepeso (una referencia a los pasteles de carne que se venden en los estadios), está inspirado en él. Solía sentarse en el travesaño, y acabó con uno que otro quebrado. El Chelsea instaló a dos muchachos pequeños a su lado, para acentuar su tamaño y captar aún más la atención. Sin mucho más que hacer, los niños traían la pelota cuando se iba lejos, dando así origen a la institución de los pasapelotas.
