Alabado sea su divina majestad
En Yaohnanen, Vanuatu, adoran como si fuera un dios al Felipe, duque de Edimburgo (príncipe consorte de la reina Isabel II).
De acuerdo con la leyenda de los Yaohnanen, Vanuatu, el hijo de un espíritu de montaña viajó por los mares a una tierra lejana. Allí, se casó con una mujer poderosa. Con el tiempo, decía la leyenda, ella volvería. Pues bien, en 1947 Felipe, duque de Edimburgo, se casó con Isabel, entronizada como Isabel II en 1952. Observando fotos del duque que ornaban los puestos coloniales británicos, de algún modo los Yaohnanen concluyeron que era éste el sujeto en cuestión, y hasta hoy lo veneran como a un dios.
