Cazando malhechores
Durante la Segunda Guerra Mundial Clark Gable se enroló en las fuerzas armadas. Voló en varias misiones de combate y hasta un proyectil atravesó el tacón de su zapato. Hitler lo valoraba más que a cualquier otro actor y ofreció una recompensa considerable a quienquiera lo capturara y lo trajera ileso. Nadie lo consiguió
Los documentos de baja de Gable fueron firmados por cierto capitán que iba a perseverar en esto del servicio público: Ronald Reagan.
