Estética vegana
Los aztecas hacían collares y decoraban estatuas religiosas con palomitas de maíz....Los aztecas hacían collares y decoraban estatuas religiosas con palomitas de maíz.
Los aztecas hacían collares y decoraban estatuas religiosas con palomitas de maíz.
Las cenizas de Fredric J Baur, inventor de las Pringles, fueron sepultadas dentro de un tubo de Pringles.
En el año 528 el emperador Justiniano decretó la pena de castración para la homosexualidad. Un obispo sorprendido in fraganti hubo de sufrir tan sensible pérdida, para luego ser forzado a desfilar ya más ligero de equipaje por Constantinopla.
Una porción mediana de palomitas en mantequilla contiene más grasa que la suma de un desayuno con tocino y huevos, un Big Mac con papas fritas y un bistec.
La “chaucha” era la papa menuda o inmadura que se deja para semilla. Así las cosas, se apodó “chaucha” a la moneda de 20 centavos “porque le faltaban cinco para ser la peseta entera o madura”.
Chewbacca se basó en Indiana, la mascota de George Lucas, un malamute de Alaska que en ruta solía acompañarlo en el asiento del copiloto. El resultado fue un bípedo recubierto de cabo a rabo de cabello humano de utilería. A los ejecutivos de 20th Century Fox les preocupó su desnudez. Tanto, que propusieron un rediseño con pantalones cortos.
La última película de Alfred Hitchcock, La Trama, contó con la participación de Karen Black. La actriz reconoció haber disfrutado su trabajo con él, aun cuando de improviso recibiera un beso en la boca, lengua y todo. “Era un espíritu exuberante”, dijo. “Un día se levantó su camisa para mostrarme su ombligo —el cual no tenía—. Había tenido una operación y cuando lo cosieron se lo quitaron.
Al final de Eclipse, canción del álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, se oye una versión orquestal de Ticket to Ride de los Beatles. El disco se grabó en Abbey Road, y al parecer algún técnico nostálgico disfrutaba de esa canción mientras trabajaba para Pink Floyd.
En el Mundial de Inglaterra de 1966, Uruguay debía medirse con Francia en el estadio de Wembley. El match, no obstante, caía día viernes, por lo que tuvo que ser trasladado al White City Stadium, el recinto edificado para los Olímpicos de 1908. Los viernes, ya se sabía, eran los días de las carreras de galgos en Wembley, y el dueño del estadio no iba a cancelar un grácil espectáculo canino por algo tan insignificante como un campeonato mundial de fútbol.