El Tour de Francia no permitió descarriladores para pasar cambios durante sus primeros 34 años, hasta 1937, aun cuando existían desde hacía décadas. En consecuencia, los ciclistas a menudo debían detenerse y girar la rueda trasera para cambiar de marcha. Henri Desgrange, el organizador, temía que hiciera la carrera demasiado fácil e igualara las condiciones para todos en el pelotón. Quería ver sufrir a los competidores mientras luchaban en etapas insoportables. La prensa tendía a apoyar esta postura. El 23 de julio de 1937 la revista L’Intransigeant publicó
La introducción del cambio de marchas evitará que los ciclistas se lesionen físicamente y que todos usarán las mismas marchas. ¡Eso no es posible! De hecho, debería ser una mancha negra para el cambio. Como ya hemos dicho, el cambio reduce a todos al mismo nivel básico. No hay necesidad de adoptarlo en el Tour.