Tras los voraces incendios que afectaron la zona centro-sur de Chile en el verano de 2017, el pueblo más afectado fue Santa Olga. El 26 de enero, el fuego destruyó en su totalidad, y se transformó en el emblema de la tragedia.
Santa Olga de Kiev (? – 969 D.C.) envió a Korósten, el pueblo de sus enemigos drevlianos, gorriones y palomas que cargaban telas encendidas con fuego. Al posarse bajo los aleros, las aves crearon un gigantesco incendio que arrasó el pueblo por completo. “No hubo una casa que no fuera consumida, y era imposible extinguir las llamas, porque todas las casas prendieron fuego al mismo tiempo”.