No se fíe del mejor compañero
En 1974 la periodista Ann Rule recibió el encargo de escribir un libro sobre los asesinatos aún sin resolver de mujeres jóvenes en Washington. Aceptó.
Tiempo después se supo quien era el culpable: Ted Bundy, amigo de Rule y antiguo compañero suyo en una línea telefónica dedicada a atender personas con inclinaciones suicidas. Rule no había observado nada perturbador en su personalidad y lo describió como “amable, solícito y empático”. La policía se negaba a creer que un “estudiante de derecho sin antecedentes penales pudiera ser el perpetrador”.
