La verdad por decreto

La verdad por decreto

Göring, de blanco, y Galland a su izquierda, de bigotes

En otoño de 1943, el general Adolf Galland, uno de los más prodigiosos ases de la Luftwaffe, informó a Hermann Göring, mandamás de la Luftwaffe, que cazas estadounidenses habían sido derribados en Aquisgrán, en la frontera de Alemania con Bélgica. Herr Reichmarschall se negó a creer la incontestable evidencia, y respondió que los aviones habían sido derribados más al oeste y luego planeado hasta allá. Cuando Galland, con todo el sentido común del mundo, contraargumentó que en tal caso los pilotos hubiesen decidido planear en el sentido contrario, Göring perdió la paciencia:

—Bien, Herr Galland, afirmo oficialmente que los aviones de combate estadounidenses no llegaron a Aquisgrán

—Pero, señor, estaban allí

—¡Por la presente le doy una orden oficial de que no estaban allí! ¿Entiende? ¡Los combatientes estadounidenses no estaban allí! ¡Entiende eso! Tengo la intención de informar de eso al Führer.

Mientras se alejaba, Göring se volvió una vez más y gritó:

—¡Tienes mi orden oficial!

Galland respondió con una sonrisa:

—¡Las órdenes son órdenes, señor!

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Fuentes

Albert Speer. "Inside The Third Reich". Ed. Hachette UK, 2015. ISBN: 9781474603386. Pág. 414 https://books.google.cl/books?id=SyyDCgAAQBAJ&pg=PT414

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