En 1951 Kemmons Wilson viajó junto a su familia de Memphis a Washington, D.C. Le horrorizó la miseria de muchos alojamientos y se enfureció cuando tuvo que pagar dos dólares extra por cada uno de sus cinco hijos. Le dijo a su esposa que iba a fundar una cadena hotelera que no cobrara extra por los niños.
El arquitecto de los nuevos hoteles, Eddie Bluestein, escribió como un chiste en los planos "Holiday Inn", un musical de 1942 llamado así porque versa sobre un teatro en el que se realizan espectáculos solo los días festivos.
A Wilson le gustó el nombre, y quedó.
