Mes: Noviembre 2023

Asombrosa fuerza de voluntad para superar la falta de fuerza de voluntad

En mayo de 2013, Etta Me López (31) esperó horas afuera de la cárcel del condado de Sacramento hasta que llegó el primer oficial, Matt Campoy. Lo abofeteó y, cuando Campoy intentó sujetarla, lo golpeó en el brazo. La mujer después declaró:

Sabía que la única manera de dejar de fumar era ir a la cárcel porque no permiten el tabaco en la cárcel.

Fue sentenciada a 63 días.

Estupendamente estúpido

Estúpido procede del verbo latino stupere, estar aturdido. De ahí también:

  • Estupor, del latín stupor, -ōris, aturdimiento.
  • Estupefacción, del latín stupefactio,- ōnis, estupor, asombro.
  • Estupefaciente, derivado del anterior.
  • Estupendo, de stupendus, admirable, con capacidad de dejar pasmado.

Correr hacia la seguridad que provee la muerte

El 25 de agosto de 2010 un avión Let L-410 Turbolet cayó cerca del aeropuerto de Bandundu, República Democrática del Congo, y provocó la muerte de 20 de sus 21 ocupantes.

¿El motivo? El cocodrilo que un pasajero había escondido en un bolso escapó, la azafata corrió aterrorizada hacia la cabina, los pasajeros la siguieron y el consiguiente cambio en el centro de gravedad del avión provocó una pérdida irrecuperable de control. El cocodrilo sobrevivió al accidente, pero murió de un machetazo.

“¿Tienes fuego?” “En mis ojos”

Piropo viene del latín pyropus, una aleación de cobre y oro de color rojo brillante. Esto procede a su vez del griego pyrōpós, de pŷr, fuego, yops, aspecto; es decir, que imita las llamas.

En castellano pasó a denominar una piedra preciosa Mg3Al2(SiO4)3 cuyo rasgo principal era su color granate. A principios del siglo XVII esta palabra entró a la poesía y tratados retóricos en asociación al fuego o la pasión, la brillantez o la belleza, y de ahí su uso a adulación de la belleza de una mujer.

Aun cuando esa atribución no es resorte de los pilotos

Durante la edición de 1930 de las 500 Millas de Indianápolis, el piloto Chet Miller se aprontaba a una parada de boxes de mitad de recorrido cuando descubrió que su Fronty-Ford tenía uno de los resortes delanteros derechos roto. El equipo avistó un Modelo T desatendido en la zona de estacionamiento. Sin el propietario a la vista, extrajeron el resorte necesario y lo instalaron. Tras más de 41 minutos de detención Miller volvió y finalizó 13°.

Luego reinstalaron el resorte en el Modelo T y el espectador, se cree, nunca se enteró.

“Claaaaaaro, de los Renko de Talca”

En 1993 el entrenador de baloncesto Bob Knight mencionó a cierto jugador yugoslavo llamado Ivan Renko. Varios servicios de reclutamiento comenzaron a incluirlo como prospecto con descripciones detalladas de su potencial y estilo de juego. Algunos de los gurús del mercado de fichajes afirmaron poseer o haber visto videos de él jugando. En realidad, Renko no existía. Knight lo inventó solo para desnudar a reclutadores inescrupulosos.

Un in-genio del lenguaje

De gignere, engendrar, nace en latín la palabra genius, una deidad de la antigua Roma encargada de la tutela personal. Eran diosecillos protectores particulares de cada hombre (no de las mujeres), similares al ángel de la guarda cristiano, que incidía en el comportamiento. En castellano el término acabó identificándose hacia el siglo XV con la personalidad de la propia persona, y de ahí la palabra genio.

La acepción de persona de inteligencia extrema es de principios del siglo XIX, por influencia del francés.

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