Aun cuando esa atribución no es resorte de los pilotos
Durante la edición de 1930 de las 500 Millas de Indianápolis, el piloto Chet Miller se aprontaba a una parada de boxes de mitad de recorrido cuando descubrió que su Fronty-Ford tenía uno de los resortes delanteros derechos roto. El equipo avistó un Modelo T desatendido en la zona de estacionamiento. Sin el propietario a la vista, extrajeron el resorte necesario y lo instalaron. Tras más de 41 minutos de detención Miller volvió y finalizó 13°.
Luego reinstalaron el resorte en el Modelo T y el espectador, se cree, nunca se enteró.
