El núcleo del problema es el siguiente:
Entre 1973 y 1984 fue construida la planta nuclear de Shoreham, Nueva York, a un costo de US$ 6 mil millones (US$ 25 mil millones en plata de 2022). No se logró aprobar un plan de evacuación en caso de accidente y la planta se clausuró sin haber vendido jamás un solo watt a la red. El costo fue traspasado a las cuentas de los residentes de Long Island.
