Mes: Mayo 2020

“Esta vez, el asesino no es el mayordomo señora Christie”

En 1941 Agatha Christie escribió la novela N or M? acerca de la Segunda Guerra Mundial. En ella, el Mayor Bletchley es un espía británico. En la vida real, las labores de contrainteligencia británicas (en las que trabajaba Alan Turing) ocurrían en Bletchley Park.

Christie fue investigada por el MI5, el servicio de inteligencia británico. La escritora explicó que era solo coincidencia. Christie escogió el nombre por Bletchley, un poblado sin ninguna relación con la sede de contrainteligencia, donde una vez se quedó varada durante un trayecto en tren.

Más que una pasión, un sentimiento (un sentimiento maléfico)

Con Carlos Bilardo de entrenador, Estudiantes de la Plata practicó lo que se motejó como el antifútbol. Todo valía: clavos disimulados en las medias, pomada urticante en los dedos, lo que fuera. Para un partido de la Libertadores que se jugaba en simultáneo con otro, Bilardo hizo explotar una bomba casera en el ascensor camino a la cancha, con lo que consiguió que aplazaran dos horas el inicio. Para el pitazo inicial, ya sabían que les bastaba el empate. A un jugador de Independiente que mató por accidente a un amigo en un viaje de caza, le gritaron “asesino” durante todo el juego.

Cuando nadie más que ti mismo puede contra ti

El submarino más exitoso de la Segunda Guerra Mundial —el USS Tang (SS-306), que hundió un tonelaje de 116.454— naufragó luego de que un torpedo propio describió una trayectoria circular y lo impactó. Lo mismo ocurrió con el USS Grunion y el USS Tullibee.

Y además pueden herirse con los subsecuentes “duelos de espadas”

En 2005 Sunshine Project, un grupo que monitorea el desarrollo de armas químicas, recurrió a la ley de acceso a la información de Estados Unidos y obtuvo detalles de los proyectos barajados por el Ministerio de Defensa. Entre ellos se cuentan:

  • Una "bomba de amor". Preveía un químico afrodisíaco que provocaría un comportamiento homosexual generalizado entre las tropas, causando un golpe a la moral.
  • Un arma química para atraer enjambres de avispas enfurecidas o ratas enojadas.
  • Una sustancia para volver la piel insoportablemente sensible a la luz solar.
  • Un químico que causara "halitosis severa y duradera", de modo que las fuerzas enemigas fueran obvias incluso entre civiles.
  • Una bomba que simularía la flatulencia. Este dispositivo había estado bajo consideración desde 1945. Los investigadores concluyeron que la premisa era defectuosa porque "las personas en muchas áreas del mundo no encuentran ofensivo el olor fecal, ya que lo huelen regularmente".

“¿Jugamos último gol gana todo entonces?”

El 30 de abril de 1998, unos 15.000 hinchas se apostaron al Monumental de Núñez para presenciar River Plate - América de México por la Copa Libertadores. La terna arbitral, sin embargo, parecía estar atrasada. ¿El difícil tránsito bonaerense, quizás? Telefonearon al referee, el brasileño Marcio Rezende, pero nadie previó respuesta semejante:

A mí nadie me avisó que estaba designado para el partido. Yo estoy paseando en Belo Horizonte.

Un artero patocidio frustrado

En 1910 el granjero Silas Perkins volvió de la iglesia y descubrió que su pato Rhadamanthus, reciente ganador de un premio en un concurso, se había dado un festín de levadura y estaba asombrosamente hinchado. El pato explotó, un trozo impactó en el rostro de Perkins, con el resultado de que perdió un ojo.

El insomnio resulta ser más reversible que la muerte

El Presidente Benjamin Harrison encargó a Edison General Electric Company instalar luces eléctricas en la Casa Blanca. A su mujer, Caroline, le aterrorizaba de tal manera electrocutarse operando los interruptores que pedía al personal que lo hiciera por ellos, y con frecuencia junto a su marido se dormían con las luces encendidas con tal de evitar el riesgo.

“Pero si ya acordamos que el silencio dura solo un minuto”

En los años sesenta, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum regresó a su patria tras una larga ausencia. Al asistir a un partido de fútbol, se asombró del respeto que el público quiteño mostró con el árbitro. Su madre había fallecido en la víspera y el estadio entero se puso de pie y guardó silencio. “Y pensar que antes solo se les gritaba ‘hijo de puta’”, reflexionó Adoum. Quince minutos más tarde, el referee anuló un gol de Aucas: “¡Huérfano hijo de puta!”, tronaron las graderías.

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