Deporte: lanzamiento de monedas
La chapa de cobre de 10 dáleros, una moneda de uso en Suecia en 1644, pesaba 19,71 kg.
La chapa de cobre de 10 dáleros, una moneda de uso en Suecia en 1644, pesaba 19,71 kg.
Hasta los treinta, era tan común asociar el rosado a los niños y el azul a las niñas como viceversa. Un diario norteamericano de 1914 señalaba:
Si te gusta el ítem del color en la ropa de los pequeños, usa rosado para el chico y azul para la chica, si eres un seguidor de la convención.
The Infant's Department Journal de 1918 señalaba:
Ha habido una gran diversidad de opiniones respecto a la materia, pero la regla comúnmente aceptada es rosado para los niños y azul para las niñas. La razón es que siendo el rosado un color más fuerte y decidido es más apropiado para el niño, mientras que el azul, que es más delicado y refinado, es más lindo para la niña.
La revista DressMaker coincidía:
El color preferido para vestir muchachos jóvenes es el rosado. El azul está reservado para las niñas, pues es considerado más pálido, y el más delicado de los dos colores, y el rosado es considerado más fuerte (asociado al rojo).
En su Symposium, Platón consideraba al amor apasionado entre un hombre y una mujer como una especie de enfermedad mental.
En la edad media eran tan frecuentes los envenenamientos que se popularizó la costumbre de chocar las copas al brindar. Así si el uno había puesto veneno en la copa del otro salpicaba en la de él y no se la bebía
La imagen actual Santa Claus fue creada por Coca Cola. Por eso los colores.
Una vez electo, el papa debía sentarse en una silla hueca en su centro para ver sus genitales colgando y cerciorarse así de que era hombre. Esta tradición se origina en Juan VIII, quien pontificó entre 872 y 882, de quién se dice era mujer disfrazada de hombre.
En el Concilio de Macon en Burgundia, Francia, en el 585, se decretó que las mujeres no tenían alma.
En enero del año 897 el papa Esteban VI sometió a juicio al cadáver de su predecesor, Formoso, para lo cual debió exhumar el cadáver, proceso conocido como "Sínodo del Cadáver". Lo acusó de varias violaciones a la ley canónica. El cuerpo fue declarado culpable, por lo que se le cortaron tres dedos de una mano y luego fue arrojado al río Tíber.
En el antiguo Egipto, los sacerdotes se arrancaban cada cabello y vello de su cuerpo, incluyendo cejas y pestañas.