Podría replicarse la medida en las discotecas
Una vez electo, el papa debía sentarse en una silla hueca en su centro para ver sus genitales colgando y cerciorarse así de que era hombre. Esta tradición se origina en Juan VIII, quien pontificó entre 872 y 882, de quién se dice era mujer disfrazada de hombre.
Una vez electo, el papa debía sentarse en una silla hueca en su centro para ver sus genitales colgando y cerciorarse así de que era hombre. Esta tradición se origina en Juan VIII, quien pontificó entre 872 y 882, de quién se dice era mujer disfrazada de hombre.
