El edificio de la Grand Central Station de Nueva York contiene tanto granito, que un funcionario que trabaja allí 8 horas diarias recibe unos 200 mrem de radiación al año, principalmente a causa del uranio natural presente en el granito.
La U.S. Nuclear Regulatory Commission, a su turno, señala que los operarios de centrales nucleares "que pudieren recibir una dosis de más de 100 mrem en un año, deben recibir adecuado entrenamiento para protegerse contra la radiación. Además, estos individuos tienen el derecho a saber la cantidad de radación a la que han estado expuestos".