Una etimología azarosa
La palabra “azar” viene del español antiguo “carta (o lanzamiento de dados) desafortunada”.
“Azar” significaba originalmente “cara desfavorable del dado”, a su vez derivado del árabe zahr, flor, por la flor que se pintaba en la cara correspondiente al uno. De hecho, zahr es también la raíz de la flor azahar. Es también el origen de hasard, incertidumbre en francés, y hazard, incertidumbre en inglés.
