Para los tibetanos, no tenía nada de abominable
La expresión “Abominable Hombre de las Nieves” no es más que una traducción errónea de Charles Howard-Bury. Durante la expedición de 1921 interpretó el tibetano metoh kangmi, u “hombre-oso de las nieves” como metch kangmi. Es decir, “sucio hombre de las nieves”, que luego el periodista Bill Tilman publicó como “Abominable Hombre de las Nieves”
