Aurora Ecuatorial

En 1859 hubo una tormenta solar tan severa que la aurora boreal se vio tan al sur como Venezuela, casi en pleno Ecuador. En las Montañas Rocosas, el brillo fue tan fuerte que los mineros comenzaron a preparar desayuno pensando que estaba amaneciendo. En el noreste de Estados Unidos se podía leer el periódico de noche. Muchos operadores de telégrafos recibieron shocks eléctricos, y algunos sistemas telegráficos continuaron enviando y recibiendo señales incluso después de haber sido desconectados de la alimentación eléctrica.

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En septiembre de 1859, la Tierra recibió los efectos de una gran tormenta solar, el llamado Evento Carrington. Los telégrafos fallaron a lo largo del mundo. Varios operadores recibieron descargas eléctricas, y otros tantos seguían enviando y recibiendo mensajes a pesar de haber desenchufado las fuentes de poder. La aurora boreal se vio en latitudes tan cercanas al ecuador como Colombia. En las Montañas Rocosas fue tan brillante que mineros desprevenidos despertaron y comenzaron a preparar desayuno, y en latitudes en torno al 45° se podía leer el diario de noche.

Si un evento de este tipo ocurriese ahora, provocaría trastornos nivel coronavirus en nuestro equipamiento eléctrico. El 23 de julio de 2012, uno estuvo a nueve días de alcanzarnos (el Sol tiene un periodo de rotación de cerca de 25 días).

 

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