Esto sí que queda en los “anales” de la historia
En 1980 la inteligencia sueca detectó submarinos soviéticos en el puerto de Estocolmo. Las señales......En 1980 la inteligencia sueca detectó submarinos soviéticos en el puerto de Estocolmo. Las señales eran clarísimas. El sonido, las burbujas de aire, todo parecía indicar que el pueblo sueco estaba en la mira de los militares rusos.
Los militares suecos se abocaron a defender a su pueblo. Se quejaron ante las autoridades soviéticas, redoblaron la vigilancia, rastrearon las costas. Sin embargo, jamás encontraron alguno de los submarinos.
Treinta años después se descubrió la razón: No eran submarinos, eran cardúmenes de arenques y de visones.
Al nadar, los visones producen el mismo ruido de la cavitación de una hélice. Estos pequeños mamíferos peludos eran los responsables de las “hélices” que se escuchaban en las costas suecas.
Y los arenques son pequeños peces que posee una característica muy particular: su vejiga natatoria está conectada con su ano, y al nadar, liberan aire a través de dicho orificio, generando un ruido muy parecido a la grabación de los submarinos que guardaba la inteligencia militar sueca.




