Infancia de transnacionales

Apagando el fuego con gasolina

Hacia 1897, Bayer, en una acción comandada por Heinrich Dreser, comenzó a vender heroína como mecanismo para tratar la adicción a la morfina y jarabe para la tos. Hacia 1899, producía cerca de una tonelada anual, que exportaba a 23 países. De hecho, "Heroína" es el nombre comercial con que Bayer denominó a la diacetilmorfina, por sus supuestos efectos heroicos sobre el cuerpo.

La Sociedad de Saint James, una institución filantrópica, organizó una campaña para suministrar muestras gratuitas de heroína por correo a adictos a la morfina que intentaban abandonar sus hábitos.

Ante la presión de la comunidad científica, que había comenzado a comprender su poder adictivo, dejó de venderla en 1910, si bien asegurando que no era adictiva.

De los hoyos de las trincheras… a otros hoyos

Kotex, al alero de Kimberly-Clark's, comenzó como vendajes en la Primera Guerra Mundial, cuando las enfermeras tuvieron la ocurrencia de aplicar el recién inventado material absorbente "cellucoton" a la contención menstrual.

Para callar mandíbulas batientes, más bien

En una cena en Tennesse en 1957, Jim Muir, gerente de ventas de Wolverine World Wide, Inc., recibió bolas fritas de maíz, conocidas en el Sur de los Estados Unidos como hush puppies (“silenciar los perritos”). Su anfitrión le explicó que los granjeros locales usaban ésta comida para callar a los perros que ladraban.

Muir decidió que era el nombre perfecto para un nuevo tipo de zapato de piel de cerdo que su compañía estaba desarrollando, pues el zapato "podía aliviar los pies adoloridos de los clientes", lo que coloquialmente se conocían como "perros ladradores".

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