La falsa noción de que los lemmings se suicidan arrojándose en masa por los acantilados cuando aumenta demasiado la población se originó en un documental de Disney de 1958, llamado White Wilderness.
El equipo de producción los indujo a saltar por los acantilados. Se afirmaba que las tomas correspondían al Océano Ártico, cuando en realidad fueron filmadas en Bow River cerca de Calgary, que ni siquiera es hábitat de lemmings, lo que fueron traídos especialmente para el film. El documental ganó el Oscar al mejor documental de ese año.