Severa falta de amor propio
El 21 de septiembre de 1956, durante una prueba de disparo de cañones de 20 mm de un F-11 Tiger, el piloto Tom Attridge disparó dos ráfagas. La trayectoria de los proyectiles decayó y se cruzaron con el Tiger mientras continuaba su descenso. Las balas inutilizaron el avión y obligaron a Attridge a hacer un aterrizaje forzoso. Fue el primer avión en derribarse a sí mismo.
Fuente: Spick. Air International, Junio de 1991, pág. 318
