Cosas de vivir en la capital mundial de la ilusión
Sid Grauman, el impulsor del famoso Teatro Chino de Hollywood, contrató dos paracaidistas para abordar un vuelo en el que viajaba el director Ernst Lubitsch, a quien le aterraba volar. Vestidos de pilotos, aparecieron en el pasillo, informaron que se debía abandonar la nave, y saltaron al vacío. Lubitsch sufrió un leve ataque al corazón.
Sid Grauman, el impulsor del famoso Teatro Chino de Hollywood, contrató dos paracaidistas para abordar un vuelo en el que viajaba el director Ernst Lubitsch, a quien le aterraba volar. Vestidos de pilotos, aparecieron en el pasillo, informaron que se debía abandonar la nave, y saltaron al vacío. Lubitsch sufrió un leve ataque al corazón.
